Un beso apasionado, una tarde de película y palomitas, un blue tropic con tequila, una caja de cigarrilos, un mechero sin gas. Un grafitti, una blackberry, unos pendientes de perla, un collar hawaiano, mensajes sin saber que decir, 96235482712 llamadas perdidas. Fumar sin saber, hechar el humo por la nariz, una foto borrosa y otra con sonrisa falsa. Rimel, colorete, raya azul y carmín rojo, una copa de 43. Besos mal dados, mordisquitos en la oreja, un preservativo, autobronceador. Fresas con chocolate. Un escalofrío, cosquillitas en toda la nuca, tatuajes, pendientes y piercings. Las olas, el sol y la arena. Un paseo en zodiac, tirarte de cabeza a la piscina y darte con la frente en el fondo. Esmalte de uñas rojo y brillo de labios. Gafas ray-ban y cuñas de 12cm. Un malboro en la boca y una treza de raíz. Abrazarle y que su olor se quede en tu ropa, unas converse rotas y una mochila vieja, fotos borradas, mensajes olvidados y todo el rimel corrido bajo los ojos.
domingo, 15 de enero de 2012
Susurraste que el pasado solo es como un día malo.
Es bien cierto que el corazón tiene razones que la razón desconoce, que actuamos por puro instinto, en realidad no pensamos, nos dejamos guiar por impulsos. Impulsos que nos llevan a cometer las mayores estupideces o a hacer nuestras mejores hazañas. Esos mismos impulsos que conducen a un primer beso, o a la necesidad de abrazar a alguien, y que generalmente, son imparables.
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